Laicos de la Familia Chevalier – Asamblea en Cebú (Filipinas)

Silvia y Ana, del grupo de Laicos MSC de Madrid, participaron en la Asamblea Internacional de la Familia Chevalieren Cebú, Filipinas.
Volvieron con el corazón encendido, la mente abierta y una certeza clara:
la misión no es un discurso, es un estilo de vida.

Un solo corazón, muchas culturas

Personas de todo el mundo, lenguas diferentes, colores, historias, realidades muy distintas…
y, sin embargo, una misma pasión: vivir el Amor del Sagrado Corazón de Jesús.

El lema del encuentro lo resumía todo:

“Un solo Corazón, una sola Casa Común.”
Y no fue solo un lema. Fue una experiencia real.

Silvia lo dice claro:

“¿Quién puede parar esto si caminamos unidos?”

Ana destaca algo impresionante:

“Somos de países distintos, pero nos mueve el mismo amor por Jesús.”

La misión también es cosa de laicos

El Superior General de los MSC, el P. Abzalón, lanzó un mensaje directo y valiente:
“El futuro de la misión está en manos de los laicos.”

No como ayudantes secundarios.
Sino como protagonistas reales.

Además, propuso un cambio clave:
no hablar de “guías espirituales”, sino de “acompañantes espirituales”.
Personas que caminan contigo, no que te mandan.
Sin jerarquías. Sin clericalismo. Sin superioridad. Solo servicio.

Somos Iglesia. Somos Uno.

Uno de los momentos más impactantes fue una Eucaristía celebrada por representantes europeos.
Religiosos y laicos participando juntos, compartiendo responsabilidades, oración y misión.

Silvia lo resumió con una frase potente:

“Yo puedo. Tú puedes. Nosotras podemos cambiar el mundo.”

Porque la misión no es solo para expertos.
Es para personas normales con un corazón disponible.

Ser el Corazón de Dios donde la vida duele

Uno de los aprendizajes más fuertes fue el “Ministerio de la Presencia”:
estar cerca de quien sufre,
acompañar a quien se siente invisible,
llevar ternura, escucha y compasión.

A veces, evangelizar es simplemente no dejar a nadie solo.

También se habló claro sobre:

  • la pobreza
  • la soledad
  • la indiferencia
  • el egoísmo
  • la exclusión social

Y surgió una pregunta directa:

¿Cómo vivimos una fe real, que toque las heridas del mundo?

Cuidar la Tierra también es misión

La encíclica Laudato Si’ estuvo muy presente.
Se habló de ecología, consumo responsable, justicia ambiental.

Porque amar a Dios también significa cuidar su creación.

Como dijo el Papa Francisco:

“Si destruimos la creación, la creación nos destruirá.”

Testimonios que despiertan

Impactó especialmente la historia del P. Rich, que dejó una vida cómoda para vivir con campesinos pobres y crear un centro MSC para los más necesitados.

Su mensaje fue directo:

“No se trata de ser el mejor. Se trata de ser el primero en actuar.”

No esperar.
No teorizar.
Moverse. Comprometerse. Amar en concreto.

Volvemos con ganas de actuar

Tras la asamblea, Ana y Silvia volvieron con propuestas claras para España:

  • 🌱 impulsar una conciencia ecológica real
  • 🧘 profundizar en la oración y la meditación
  • 🤍 crear grupos de laicos voluntarios para acompañar a mayores, enfermos y personas solas
  • 🔥 vivir la misión como algo cotidiano, no como algo ocasional

Una familia de verdad

Lo más fuerte fue sentirse parte de una familia global, donde laicos y religiosos son escuchados, valorados y enviados juntos.

La invitación es clara:
Si sientes que Dios te llama a algo más… este camino es para ti.
La misión no es solo para consagrados. También es para laicos valientes.

La misión empieza hoy

La experiencia dejó paz, alegría y una certeza:
vale la pena dar la vida por algo grande.

Como decía el P. Julio Chevalier:

“Los males de hoy son oportunidades para el futuro.”

Y como resume Ana:

“Cuando caminas con Dios, siempre hay un arcoíris esperándote.”

Autor: Ana Roldán y Silvia González del Amo